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DIFTERIA

La difteria es una enfermedad infecciosa que aparece de repente y es muy contagiosa, causada por el efecto de la exotoxina producida por el bacilo de Klebs-Löffler. Normalmente afecta a las amígdalas, garganta, nariz, miocardio, a las fibras nerviosas o a la piel.

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La bacteria crea una capa de color grisáceo que reduce la parte interna de la nariz, de la garganta y de las vías respiratorias. Esto ocasiona dificultades a la hora de respirar y de tragar.

bacteria que produce la difteria
Bacteria que provoca la difteria
vista al microscopio
lesion en una pierna por la difteria
Lesión producida por la difteria
en la piel de la pierna

 

Esta bacteria además puede producir una proteína tóxica altamente venenosa (toxina diftérica) que se absorbe a través de la mucosa, es transportada por la sangre y puede dañar el corazón y el sistema nervioso. Existen dos tipos de difteria, una de la nariz-garganta y otra de la piel, siendo esta última más habituales en países tropicales.

Esta enfermedad no es muy común debido a los esfuerzos de vacunación, pero suele surgir en lugares donde la gente no está vacunada y vive en condiciones de hacinamiento e insalubridad. Los niños menores de 5 años y mayores de 60 son los más propensos a adquirir la enfermedad.

El contagio de difteria entre personas es muy fácil, ya que basta con estornudar, entrar en contacto con las secreciones de nariz, garganta, piel u ojos de la persona infectada. Puede haber personas que no tengan la enfermedad pero que sean portadoras. La bacteria también se puede diseminar por los alimentos como la leche y contagiar a una persona. Una persona infectada que no se trate con antibióticos apenas contagia después de un mes de haber adquirido la enfermedad, con antibióticos este periodo se reduce a unos 4 días.

Los síntomas aparecen después de 2 o 5 días del contagio y es muy fácil confundirla al principio con un fuerte dolor de garganta. De hecho, la confirmación de la enfermedad se hace sólo con la visualización de la bacteria al microscopio.

 

 

Síntomas de la difteria

 Dolor de garganta.
Babeo.
Dificultades para respirar y tragar.
Ronquera y tos.
Fiebre, aunque leve
Ganglios linfáticos del cuello inflamados
Si la difteria es de la piel, se producen lesiones dolorosas en ella de aspecto hinchado y enrojecido.
Es posible que una persona contagiada no presente ninguno de estos síntomas.
Si la enfermedad está muy avanzada y no se ha tratado es posible que al enfermo le cueste hablar, vea doble, tenga taquicardias, fatiga, dificultad para caminar, escalofríos, sude y tenga la piel fría y azulada.

Una vez adquirida la enfermedad, ya que es producida por una bacteria, ha de tratarse con antibióticos como la penicilina o la eritromicina. Si la enfermedad está muy avanzada se administra primero una inyección de antitoxina diftérica y luego se trata con los antibióticos. Sin duda el mayor problema de esta enfermedad es la venenosa toxina diftérica que produce, y es lo primero que hay que combatir. Se combate con su antitoxina que se ha conseguido vacunando muchas veces a caballos contra la difteria para que así produzcan gran cantidad de anticuerpos.

Estos se recogen en forma de suero y se consigue esta antitoxina diftérica, que aunque puede producir reacciones alérgicas es necesario en situaciones graves. Si no se trata se puede llegar a la muerte, o puede producir profundo daño al corazón y desórdenes nerviosos, pero si se trata se cura. Se recomienda que el paciente permanezca en cama el mayor tiempo posible, sobre todo si la enfermedad está avanzada y ha podido afectar al corazón.

En muchos casos es necesario hospitalizar al paciente porque necesita respiración asistida.

La mejor manera para prevenir la enfermedad es la vacunación de toda la población, y cuando aparezcan personas infectadas tratarlas con la mayor prontitud, chequeando si las personas a su alrededor se han contagiado. Hay que mantener a las personas infectadas alejadas del resto hasta que se recupere.

La vacuna intramuscular de la difteria, la del tétanos y la tos ferina se administra en casi todos los países desarrollados. Es la conocida vacuna triple DTP que se administra varias veces desde los primeros meses de vida hasta los 14 años. A los adultos se les suministra la DT, difteria y tétanos.

Estas vacunas se han empezado a administrar hace relativamente poco, por lo que es muy probable que muchos adultos que vayan a lugares de riesgo no estén vacunados. Esto hace que sean personas que pueden adquirir la enfermedad fácilmente.

Además de estar vacunado se recomienda recibir la vacuna de refuerzo cada 10 años, y esto es algo que pocas veces se lleva a cabo, así que se recomienda ponérsela si se viaja a un lugar de riesgo. Normalmente la vacuna no tiene efectos secundarios, sólo a veces puede producir un poco de malestar en el lugar donde se ha inyectado. Recordar que la vacuna no te garantiza inmunidad completa.

A principios de los años 90 de produjo una grave epidemia de difteria en los países de la antigua Unión Soviética, ya que no habían seguido ningún plan de vacunación. Y a principios del siglo XX fue una de las primeras causas de mortalidad infantil en todo el mundo.

 

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